Sí, el de Abril fue un pleno algo más breve que los últimos a los que hemos asistido. Sí, el de Abril fue un pleno algo más tranquilo también que los anteriores.
Pero, no se confundan, que los ánimos estuvieran más atemperados y los tiempos se redujeran no significa que las actitudes cambiaran ni un ápice, que la tolerancia campara a sus anchas o que las ganas de hacer ciudad, por parte del equipo de gobierno, fueran una constante. No, ni de lejos.
Las actitudes continuaron en su tono despótico y desafiante por parte del primer edil municipal. La negación a toda aquella propuesta que no viniera de sus propias filas, fue la respuesta que como un mantra repitieron sin cesar los miembros del equipo de gobierno y la tolerancia… la tolerancia… ¿quién sabe qué es la tolerancia y tiene un ratito para explicárselo al alcalde? Seguro que con un par de tardes es más que suficiente… ya saben.
Como muestra un botón, en un momento del desarrollo del pleno, el portavoz de Izquierda Unida pronunció una de esas frases que tanto gustan a los periodistas en referencia al equipo de gobierno municipal: “Está claro que ustedes han entrado en la democracia pero no tanto que la democracia haya entrado en ustedes.” Al finalizar la exposición de su propuesta, el alcalde con esa amabilidad que le caracteriza (cuando le caracteriza…) solicitó que entendiendo que se trataba de un juego de palabras, el portavoz de IU retirara esa afirmación que podía herir sensibilidades, a renglón seguido, concejales de su grupo político solicitaron poder hablar “por alusiones” a lo que el alcalde muy democráticamente respondió: “No, no hay alusiones de nadie”. Y aquí paz y después gloria.
Las mociones de la oposición en su mayoría cayeron en saco roto, algunas porque no contaban con el beneplácito de la mayoría popular y otras… otras porque sí contaban con su beneplácito… ya, ya sé que son cosas que no se entienden pero… Lo único que puedo hacer modestamente, es intentar explicarlo en las siguientes crónicas plenarias de Izquierda Unida… a ver si así entre todos podemos llegar a comprender los comportamientos de nuestros políticos que dicen gobernar para la ciudadanía pero que quizás pasan demasiado tiempo, de espaldas precisamente, a la ciudadanía.







